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La apuesta por un acuerdo con el PSE en Gipuzkoa suscita diferencias en EA
EA de Gipuzkoa se muestra dispuesta a avanzar en sus conversaciones con Buen. Considera necesario para pactar el apoyo a las infraestructuras clave
ALBERTO SURIO
31 de Mayo de 2007
SAN SEBASTIÁN. DV. Las aguas en Eusko Alkartasuna empiezan a agitarse en relación con la futura política de alianzas tras las elecciones forales y municipales del domingo. La hipótesis de un pacto entre el PSE y EA para gobernar la Diputación de Gipuzkoa sigue marcando la estela tras la inesperada victoria del candidato socialista Miguel Buen. El presidente de EA de Gipuzkoa, Iñaki Galdos, consideró ayer que el pacto con el PNV y Ezker Batua-Aralar resulta «insuficiente» para avanzar en un proceso de normalización política e, incluso, para un escenario de gobernabilidad y se mostró partidario de implicar al PSE. A su vez, la presidenta de EA, Begoña Errazti, volvió a defender la idoneidad del tripartito entre su partido, el PNV y Ezker Batua, en esta ocasión con el añadido de Aralar.
Galdos subrayó en una conferencia de prensa en San Sebastián las claves políticas que entiende que se derivan de las últimas elecciones una vez que, en Gipuzkoa, el socialista Buen ha mostrado su preferencia por formar un gobierno de coalición entre el PSE y EA en la Diputación foral.
Ambos partidos se han mostrado dispuestos de entrada a explorar las posibilidades de una alianza, si bien Galdos ha matizado que esto no presupone de entrada marginar al PNV de una futura negociación. Fuentes de la dirección de EA de Gipuzkoa han subrayado que, con independencia del resultado de las conversaciones con el PSE, la etapa que se abre «va totalmente en serio, no vamos de farol y esto encierra una estrategia política de una gran profundidad para la normalización de este país y para la propia regeneración del nacionalismo vasco».
Galdos consideró que para avanzar en «un proceso de normalización política en Euskal Herria» hay que tener en cuenta al Partido Socialista, y citó como referencia a tener en cuenta el diálogo entre el PSN y Nafarroa Bai.
El presidente de EA en Gipuzkoa no cuestionó que el tripartito con PNV y EB sea «un cauce central», como apuntó de víspera la portavoz del Gobierno Vasco, Miren Azkarate, en referencia a la validez de este modelo. Sin embargo, afirmó que las elecciones han demostrado que los socialistas son necesarios para alcanzar determinados acuerdos en Euskadi, tanto en el terreno de la normalización política como en el de la gobernabilidad.
Para el candidato de EA a diputado general, la condición inexcusable para alcanzar un acuerdo de gobierno es la existencia de un compromiso claro en favor de los proyectos de infraestructuras, por ejemplo, la construcción del puerto exterior de Pasaia, la incineradora o el tren de alta velocidad, así como la consecución de pactos en material de bienestar social e innovación.
Además, Galdos consideró «absolutamente necesario» que «el nacionalismo institucional e histórico» que representan EA y PNV «haga una profunda reflexión sobre la manera de abordar el futuro».
«Pensamos que estamos perdiendo liderazgo y presencia política e institucional y ello nos debe llevar necesariamente a un período de reflexión y catarsis. Entendemos que no acertamos a conectar con una parte importante de la sociedad ni con las nuevas generaciones y observamos también que durante las últimas décadas estamos perdiendo poder de manera creciente», señaló.
Compromisos claros
Además, Galdos resaltó que en Gipuzkoa están en juego determinados proyectos estratégicos claves para el futuro del territorio. Precisamente, la bandera de la defensa de estos proyectos constituye un elemento clave en la negociación de un programa de gobierno foral. Galdos considera que no caben indefiniciones ni ambigüedades al respecto y quiere que los futuros socios de un ejecutivo foral adquieran compromisos claros. En ese sentido, durante la campaña electoral el mismo candidato de EA ha mostrado sus serias reticencias a compartir tareas de gobierno con grupos como Ezker Batua y Aralar, que han expresado su contestación a determinados proyectos a lo largo de la última legislatura. En concreto, la coalición de izquierdas ha señalado que no formará parte del futuro ejecutivo de la Diputación si no se paraliza la construcción de la futura incineradora de residuos sólidos urbanos.
No obstante, la presidenta de Eusko Alkartasuna, Begoña Errazti, ha marcado distancias con la posición de Galdos al poner en cuestión la posibilidad de un acuerdo de gobierno con el Partido Socialista y volver a defender la idoneidad de un acuerdo tripartito de su partido con el PNV y Ezker Batua al que habría que sumar el apoyo de Aralar.
Errazti reconoció que le parece «estupendo» el ofrecimiento del PSE a su formación para entrar en los gobiernos de Gipuzkoa y Álava, porque «ahí se ve la referencia que es EA», pero se preguntó «para qué serviría un gobierno entre estas dos formaciones». En ese sentido, apostó por el tripartito como una de las opciones «muy reales».
En una entrevista concedida a Herri Irratia, Errazti señaló que «hay un planteamiento de país construido en torno a unas claves y es algo muy interesante» para EA, y precisó que a la hora de formar gobierno con otras formaciones habrá que preguntarse «qué objetivos» tienen porque si no «no tendría sentido y sería solamente estar por estar».
«Nosotros eso no lo hemos hecho ni lo vamos a hacer, y para EA paz y normalización política son condición indispensable para ello. EA contempla estos aspectos como fundamentales y creo que hay caminos más fáciles. Caminos abertzales y entre abertzales», manifestó Errazti, que también insistió en que el logro de la paz y la normalización política «tiene que ser realmente algo presente en las acciones de gobierno».
La posibilidad de una negociación entre EA y el PSE en Gipuzkoa podría abrir un debate en el primer partido entre quienes defienden la autonomía de la ejecutiva que preside Galdos para trazar su política de alianzas y quienes consideran que afecta a la dirección nacional porque temen que un pacto de esta naturaleza desestabilice el Gobierno Vasco. La discusión suscita un debate estratégico más profundo sobre la idoneidad o no de acuerdos transversales.